Las regiones volcadas en la alerta alimentaria 

Tras la alerta sanitaria, en muchos países, la epidemia del COVID-19 ha derivado en una crisis alimentaria muy importante, que todos los expertos auguran va a ir a más. En países con un nivel grande de ocupación informal, el confinamiento ha imposibilitado el trabajo y, así, se ha agravado la situación de pobreza. El Centro RIMISP, especializado en el estudio del desarrollo rural, ha querido destacar que, más allá de que la epidemia tiene mayores efectos en las ciudades, el hambre se está haciendo especialmente patente en zonas pobres y rurales. En todo caso, en todas partes ha habido disrupciones en las cadenas de suministro de alimento y encarecimiento de los precios. Así, tras la atención a la salud, la prioridad ha sido garantizar la alimentación. Los gobiernos regionales de todo el mundo empezaron a trabajar desde el primer momento en este ámbito.  

La mayor parte del trabajo de los gobiernos regionales de las más diversas geografías ha sido atender a los más vulnerables. Sólo unos apuntes a vuelapluma de las más diversas geografías. La isla francesa de Réunion, en el Índico, ha apoyado durante años los bancos de alimentos y ahora ha reforzado sus equipos y ya ha repartido paquetes de alimentos por valor de 600.000 euros. Las provincias ecuatorianas, en colaboración el Ministerio de Inclusión Económica y Social, han estado entregando kits de alimentación a las familias en situación de pobreza. En un mes, en la provincia de Morona-Santiago, por ejemplo, se han repartido 900 kits. Cada kit contiene once productos de primera necesidad, suficientes para abastecer el consumo durante 15 días de una familia promedio. En una escala mucho mayor, el Estado de México, para hacer frente a la pandemia, también ha distribuido kits de alimentación. Estas canastas básicas las están recibiendo familias vulnerables, pero también están siendo entregadas a domicilios a mayores de 60 años, discapacitados y personas con enfermedades degenerativas.

En este contexto, los miembros del Core Group de Seguridad Alimentaria de ORU Fogar están siendo especialmente activos. La Mancomunidad de los Andes, que está trabajando para que se mantengan mercados y cadenas de suministro de alimento, ha mantenido virtualmente en contacto su Comisión Agraria, de la que forman parte las regiones de Apurímac, Ayacucho, Huancavelica, Ica y Junín. En una de sus reuniones, organizada conjuntamente con ORU Fogar, los responsables regionales de la Mancomunidad contaron con la intervención de expertos de la FAO. También los consejeros regionales de Chile, ANCORE, tuvieron una sesión con un responsable de la FAO.

Más allá de prestar este apoyo, ORU Fogar ha difundido entre sus miembros las recomendaciones de la FAO: http://www.fao.org/2019-ncov/q-and-a/impact-on-food-and-agriculture/es/ . Desde el inicio de la crisis, la FAO ha hecho públicos diferentes informes proponiendo medidas para encarar el suministro alimentario. ORU Fogar ha distribuido todos estos informes y ha facilitado resúmenes. Estos informes han abordado los problemas causados por el coronavirus, pero también soluciones, con relación a cadenas de distribución, mercados, abastecimiento de ciudades, atención al medio rural, a inmigrantes o a trabajadores del sector informal.

ORU Fogar también ha distribuido la encuesta de la Asociación “Let’s Food”. Con esta iniciativa se pretende recopilar informaciones proporcionadas por los actores locales y regionales en relación con el impacto alimentario del coronavirus. Aquí la encuesta:https://letsfoodideas.com/es/collecte-des-mesures-dadaptation-des-acteurs-du-systeme-alimentaire-face-a-la-crise-du-covid-19/

 

 

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