La UE, sus ciudades y regiones son sinónimo de desarrollo sostenible a escala mundial

Corina Cretu

Comisaria de la UE para la política regional (2014-2019)

La Unión Europea, sus Estados miembros y sus ciudades y regiones siempre han estado a la vanguardia del desarrollo sostenible. 

Hace tres años, Europa desempeñó un papel central en la elaboración de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que sentó las bases de una serie de agendas de implementación, incluida la Nueva Agenda Urbana. Esto, a su vez, allanó el camino para un enfoque sostenible, basado en el lugar e integrado del desarrollo urbano a través del empoderamiento de los actores locales. 

La UE también participa en diálogos y cooperaciones sobre política regional y urbana con socios estratégicos clave de todo el mundo. Para las regiones y ciudades de la UE, este diálogo es esencial, ya que ofrece importantes oportunidades para entablar una cooperación más amplia con sus homólogos de todo el mundo y les permite poner en común la experiencia política internacional en beneficio de los responsables políticos, las regiones y las ciudades y, por tanto, de los ciudadanos. 

Además, con ello, las regiones y ciudades europeas proyectan el modelo de desarrollo regional y urbano de la UE basado en una serie de principios clave, entre los que se incluyen el trabajo con el sector privado y la sociedad civil, la igualdad de oportunidades, la democracia participativa y, por supuesto, el desarrollo sostenible. 

En este contexto, una de las piedras angulares del modo europeo de aplicar la política regional es la plena participación de los ciudadanos. Esto se consigue a través de un sistema de gobernanza multinivel en el que cada nivel -europeo, nacional, regional y local- tiene un papel que desempeñar, por ejemplo, en el diseño de estrategias regionales y locales y en la selección de proyectos. Esto desencadena un fuerte sentido de apropiación de la política sobre el terreno. Y son precisamente estas características las que han suscitado el interés de los grandes países con grandes desequilibrios territoriales, en particular los que tratan de combinar la búsqueda de un modelo de crecimiento más equilibrado con sistemas de gobernanza que contribuyan a la transparencia de las políticas públicas y que contribuyan a promover una mayor integración mediante la descentralización.

De hecho, la acción de la cooperación internacional promueve cada vez más una cooperación más descentralizada. A través de nuestra principal iniciativa en este campo, el programa trienal (2016-2019) de Cooperación Urbana Internacional, pretendemos que las ciudades puedan vincularse y compartir soluciones a problemas comunes. Forma parte de una estrategia a largo plazo de la UE para fomentar el desarrollo urbano sostenible, en cooperación con los sectores público y privado. El programa está desarrollando la cooperación urbana internacional con los principales países socios de Asia y las Américas en tres temas clave: el desarrollo urbano sostenible, la acción contra el cambio climático centrada en la energía sostenible y la cooperación en materia de innovación para el desarrollo local y regional.

Me complace ver que este programa crece, especialmente porque refuerza la gestión del conocimiento entre pares, el intercambio, la puesta en común y la creación de redes entre las partes interesadas en el proyecto. Si queremos vivir en un mundo mejor, es esencial proporcionar un acceso sistemático a las soluciones/experiencias y contactos locales orientados a la práctica, en particular entre la UE y los principales socios de terceros países, recogiendo, generando y compartiendo información entre los participantes y transfiriendo buenas prácticas sobre urbanización e innovación. 

A principios de este año, en el Foro Urbano Mundial de Kuala Lumpur, la UE mostró su determinación a favor de la apropiación política y su compromiso de hacer contribuciones de capital para mejorar el desarrollo urbano internamente a nivel de la UE, pero también externamente con los países socios. Estamos especialmente decididos a reforzar el marco existente para que tenga una perspectiva a largo plazo que permita a las ciudades adaptarse a los retos globales de una manera que garantice el respeto de los principios esenciales ilustrados por los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

También en Kuala Lumpur lanzamos la convocatoria de candidaturas para la segunda ronda de la Cooperación Urbana Internacional (CUI), el programa que promueve el emparejamiento de ciudad a ciudad en el campo del desarrollo sostenible; cada gobierno local aprenderá de los enfoques y éxitos de los demás en áreas como la reducción de la pobreza, la igualdad de género, la migración o la energía renovable, por ejemplo.

Sin embargo, nuestra labor no puede lograr los mejores resultados a menos que pueda contar plenamente con los esfuerzos de otras partes. Por ello, soy un firme defensor de la ORU Fogar, cuyo trabajo sustenta nuestros esfuerzos y es esencial para implicar a diferentes socios de toda Europa, a todos los niveles y en muchos ámbitos políticos. Por supuesto, también apoyamos muchas otras iniciativas en este campo, entre ellas PLATFORMA, la red de cooperación descentralizada, cuyos esfuerzos son esenciales para facilitar el aprendizaje y los intercambios a nivel regional y local. Nuestro trabajo no lograría resultados clave sin estos socios. 

 


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