Un enfoque territorial para garantizar la resiliencia alimentaria: lecciones para aprender de la crisis de salud de COVID19

Anna Faucher, Louison Lançon, Perrine Judenne et Isaac Guzmán

Asociación Let’s Food

 

¿Quiénes somos? 

La asociación Let’s Food analiza los sistemas alimentarios territoriales en todo el mundo y apoya a las autoridades locales en la implementación de enfoques multi-actor para fomentar la resiliencia, la sostenibilidad y la seguridad alimentaria a nivel local. Para acelerar la transición, es esencial el intercambio de buenas prácticas de ONGs, empresas e instituciones. Ante la crisis de salud global, la asociación Let’s Food encuestó autoridades locales y organizaciones de la sociedad civil de los 5 continentes sobre los impactos y soluciones implementadas para construir sobre inteligencia colectiva. ¿Qué sistemas alimentarios fueron más resilientes? ¿Cómo los diferentes actores del sistema alimentario pudieron innovar, adaptarse o trabajar juntos para garantizar la seguridad alimentaria para todos? Aquí hay una descripción general de los resultados:

Impacto de la crisis de COVID-19 en la seguridad alimentaria de las poblaciones urbanas

En muchos países, las ciudades han sido a menudo los puntos de entrada para el virus y, por lo tanto, se han visto particularmente afectadas por la crisis de COVID19. Un estudio de la OCDE revela que el vector principal ha sido la pobreza y el acceso a cuidados médicos, combinado con las densidades de población y la calidad de la vivienda. Esto explica en particular por que ciertos vecindarios desfavorecidos se han visto más afectados que otros dentro de la misma ciudad. 

Al cerrar las fronteras e interrumpir los flujos de alimentos, la crisis de COVID19 reveló interdependencias y riesgos extremos con respecto a la disponibilidad de alimentos en los centros urbanos. Dependiendo de su poder adquisitivo para obtener alimentos, las poblaciones urbanas se ven particularmente afectadas por el aumento de los precios y la dificultad de garantizar su seguridad alimentaria. Las solicitudes de ayuda alimentaria, principalmente de asociaciones y autoridades locales, han aumentado en los territorios. Con la multiplicación de supermercados, comida rápida y productos altamente industrializados, las poblaciones urbanas cuyas tasas de obesidad y diabetes aumentan constantemente, se han visto doblemente afectadas por el virus.

Solidaridad local para los más vulnerables

Los gobiernos locales han estado a la vanguardia para responder a las crecientes necesidades sociales. Junto a ellos, asociaciones y empresas se han movilizado en los territorios para ayudar a los más vulnerables. En Francia, Italia, Chile y Sudáfrica, las autoridades y asociaciones locales se han organizado para obtener suministros de los productores locales y entregar canastas de frutas y verduras saludables a los beneficiarios de la ayuda alimentaria. La comunidad a veces subsidia los productos para pagar adecuadamente a los agricultores al tiempo que ofrece precios accesibles para todos. También han surgido muchas plataformas de Internet en América del Sur y Europa, por ejemplo, para desarrollar nuevos puntos de venta para los productores cuyas cadenas de exportación se han detenido.

El papel de los territorios para garantizar la resiliencia alimentaria

La crisis de COVID 19 reveló  que los territorios que habían anticipado e implementado herramientas para la resiliencia alimentaria: han sufrido mucho menos por la abrupta desaceleración del comercio internacional. Ahora deben ser un ejemplo para todos los territorios que deseen garantizar la seguridad alimentaria de su población ante el riesgo de crisis.

1/ Preservar un cinturón de alimentos alrededor de las ciudades

Algunos centros urbanos han construido cooperaciones cercanas con sus áreas rurales al mantener una agricultura local diversificada, históricamente destinada a abastecer a los principales centros de consumo (Ciudad Ho Chi Minh en Vietnam y Cork en Irlanda, por ejemplo). Las tensiones sobre la disponibilidad de alimentos fueron mucho menos significativas en estos territorios. Asimismo, el predominio de la agricultura familiar, en Irlanda, considerablemente menos dependiente de la mano de obra extranjera, demostró su resistencia y se vio menos afectada por la crisis de COVID19.

2/ Fomentar sistemas de cooperación entre productores locales

Las conexiones existentes entre productores y cooperativas en algunos territorios han facilitado la reorganización de la distribución de alimentos de manera unida a fin de garantizar un ingreso mínimo y justo para todos los productos. En Francia, los mercados mayoristas (públicos o privados) también jugaron un papel importante en la transmisión de la oferta local.

3/ Desarrollar la autosuficiencia alimentaria a escala individual

En Sfax en Túnez, o en Francia por ejemplo, a través de jardines compartidos o familiares, los residentes urbanos que han mantenido la agricultura urbana o incluso periurbana, principalmente dedicada al autoconsumo, han sufrido menos por el aumento de los precios de las frutas y hortalizas. 

4/ Facilitar el acceso a productos saludables y locales para todos

Por iniciativa de las autoridades locales y la sociedad civil, algunos territorios han estado desarrollando y fortaleciendo durante muchos años una red de suministro y distribución de alimentos saludable y resiliente, basada en la producción local y, a veces, orgánica. Esto se refiere al desarrollo de supermercados, cestas, mercados y entregas que han facilitado las compras locales, así como el suministro de comedores escolares. El cierre de escuelas y comedores escolares debido a COVID19 ha revelado su papel en la seguridad alimentaria de ciertas familias. Para garantizar la continuidad de este servicio, las autoridades locales pagaron a los beneficiarios, en forma financiera, distribuyendo el equivalente del precio de todas las comidas no distribuidas (p. ej. en Marsella y París en Francia), o bien distribuyeron directamente canastas de alimentos. a familias (p. ej. en Birmingham, Cork o Durban).

5/ Opciones de apoyo hacia dietas de menor impacto 

El sistema alimentario industrializado, y en particular la agricultura intensiva, es una de las principales causas de la pérdida de hábitat para los animales salvajes y la transmisión de nuevos virus. La redistribución territorial de parte de nuestra dieta tendrá que priorizar la producción y el consumo de leguminosas para preservar los ecosistemas y los recursos..

6/ Desarrollar las habilidades de las autoridades locales, confiar en el flujo de conocimiento entre los actores y la cooperación a todas las escalas

Existe una necesidad urgente de acelerar la descentralización de los Estados para permitir que cada territorio garantice su resiliencia alimentaria: las transferencias financieras y los recursos humanos deben garantizarse para obtener resultados que respondan a los desafíos. Además, el establecimiento de la gobernanza local, animado por los gobiernos locales, es esencial para construir un sistema alimentario sostenible: debe promover el conocimiento de los actores, desarrollar su capacidad para crear sinergias y asociaciones, pero también forjar vínculos Confianza y solidaridad en caso de crisis. Las autoridades locales en todas las escalas deben cooperar para coordinar y optimizar el uso de los recursos. Finalmente, los territorios del mundo deben compartir buenas prácticas lo más rápido posible para asegurar una transición global, las interdependencias alimentarias deben ser repensadas mientras se mantiene una cooperación internacional sostenible y equitativa.

 


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