¡Atención a Kenia!

Carles Llorens

Secretario general ORU

Fuimos a Kisumu, una población keniana a las orillas del Lago Victoria, con mucho interés por conocer el proceso de descentralización política que se está dando en aquel país. De ninguna manera podíamos sospechar, sin embargo, la dimensión política de lo que ahí nos íbamos a encontrar. El Consejo de Gobernadores de Kenia estuvo presente en nuestra Asamblea de Cartagena de Indias del pasado septiembre, momento en el que formalizaron su adhesión a ORU. Nuestro viaje a Kisumu respondía, pues, a la voluntad de aceptar su amable invitación para participar en lo que es su más importante evento anual, la Devolution Conference. 

La primera sorpresa fue comprobar la dimensión de la Segunda Devolution Conference. No era la típica conferencia en la que participan los gobernadores y un par de centenares de especialistas y actores políticos, que solemos encontrarnos en tantas geografías. En Kisumu, en un evento extraordinariamente bien organizado, había más de 5000 personas debatiendo sobre el proceso de construcción de un estado descentralizado. “Todos los actores de la descentralización” se dijo. 

Y tan remarcable como las cifras de participantes, la calidad del ejercicio: un ejemplo de debate democrático, en el que no se ahorraron críticas ni al gobierno, ni a los gobernadores. Y, así, el muy buen tono, no eludió que se refirieran algunos casos de corrupción, que se echara en cara de los 47 gobernadores la falta de mujeres en los órganos directivos, hasta incumplir el mandato constitucional, y que se plantearan todas las reivindicaciones, como la de que los gobernadores de los condados asuman competencias en el ámbito de seguridad. Vimos críticas muy duras al gobierno y a algún gobernador realmente en apuros frente a las críticas de la platea, un ejercicio de libertad poco habitual en otros países africanos.

Más sorprendente que cómo se debatía en Kisumu, era sobre qué se debatía en Kisumu: probablemente, el mayor proceso de descentralización político del mundo; seguro, el mayor proyecto de descentralización en marcha de África. A partir de la Constitución de 2010 y más concretamente desde las elecciones de 2013, en solamente dos años, se ha operado una inmensa transferencia de competencias y de recursos del estado nacional a los 47 condados kenianos. Y en ORU, nadie nos había advertido, ni nosotros habíamos sido capaces de ver, la dimensión de este colosal proceso. 

Se había transferido la salud en su conjunto, excepto algunos macro hospitales que continuaban siendo gestionados desde Nairobi. Se había transferido la construcción de carreteras e infraestructuras. Los contados tenían notables competencias en desarrollo agrícola y económico. En educación se había empezado a gestionar la educación primaria, con voluntad de ir avanzando hacia otros niveles. Si en el 2014 el 32 % del presupuesto nacional era destinado a los condados, en el 2015 se ha destinado el 43 %. Todo lo cual augura una profunda transformación del territorio y de sus áreas rurales.

Frente a la voluntad recentralizadora de tantos gobiernos nacionales, en Kenia tanto o más que los gobernadores, el gobierno nacional apuesta por la Devolution. Y fue digno de subrayar que, en Kisumu, los discursos del presidente Uhuru Kenyatta parecían competir con el líder de la oposición, Raila Odinga, sobre quien era más favorable a la transferencia de competencias a los condados. 

Y es que, en Kenia, a diferencia de otros lares, parece que todo el mundo tiene claro que el desarrollo va ligado a la descentralización, al equilibrio territorial y al desenvolvimiento del mundo rural y de la agricultura. Y debe ser por eso que, frente procesos descentralizadores titubeantes como el marroquí o erráticos como el senegalés, hoy por hoy, en Kenia todo el mundo está de acuerdo en que se tiene que poner gas a fondo al proceso de dar poder al territorio.

Para ORU, seguro, Kenia va a ser referente y laboratorio. Deberemos estar muy atentos al macro-experimento que se está desarrollando en los 47 condados kenianos y, así, como dijimos a los gobernadores kenianos, estamos a su disposición para todo. Su batalla, al fin y al cabo, es la nuestra. 

 


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