Las regiones apuestan por la Soberanía Alimentaria

La IV Cumbre “Hambre Cero” no era la primera vez que ORU Fogar debatía sobre si el concepto idóneo era Seguridad o Soberanía Alimentaria. En el Foro de Desarrollo Económico Local de Turín de 2015 ya hubo un gran debate sobre el tema. ¿El Côre Group de Seguridad Alimentaria de ORU debía cambiar de nombre? En aquella ocasión se mantuvo el nombre de “Seguridad”. En 2020, con una presencia muy importante latinoamericana, el grupo pasó ya a llamarse Côre Group de Soberanía Alimentaria. Nunca como en esta Cumbre de Temuco (Chile), sin embargo, la apuesta a favor de la soberanía había sido tan clara.

La Seguridad Alimentaria, se dijo, apunta a la disponibilidad y suficiencia de alimentos, independientemente del origen. Esto supone que pueden acabar comprándose los productos a destinos lejanos, con el efecto perverso de que se endeudan los países y acaban siendo dependientes. Así, pues, se apostó por una situación donde no sólo haya disponibilidad de alimentos, sino que estos fortalezcan la economía local, generen ingresos en los agricultores autóctonos y contribuyan a mantener la biodiversidad del lugar.

En el espacio propiamente dedicado a este tema participaron un europeo, un africano y un americano. El secretario general de ORU Fogar, Carles Llorens, europeo, expuso el marco conceptual del debate. Explicó que el concepto de “seguridad alimentaria” surgió de la Conferencia Mundial de la Alimentación de 1974 cuando, tras la crisis del petróleo de 1973, se temía por la escasez de productos. Se habla de soberanía a partir de 1996 cuando se ven algunos efectos perversos de la globalización. Llorens señaló cuan positivo es que un mercado global de alimentos permita que Europa compre tomates a Marruecos, el Norte compre bananas a Ecuador, así como café y cacao a tantos países de África o América. “Esto no quita que debamos preservar ámbitos importantes de soberanía, porque no podemos confiar el sustento a un comercio internacional cada vez más vulnerable a cualquier eventualidad”. Así, se mostró partidario del consumo de proximidad, del KM0, de amparar las denominaciones de origen o de propuestas como las de Slow Food.

El presidente de la Asociación de Departamentos de Senegal, Adama Diouf, apuntó que en África hay los recursos suficientes para que el continente sea autosuficiente: tierra agrícola de calidad, agua y una cultura agrícola notable. Apuntó que África necesita mejorar la mecanización de su agricultura, al mismo tiempo que desarrollar una industria agroalimentaria potente. “El reto -explicó- es producir la cantidad y la calidad suficiente para nutrirnos”.  Diouf explicó que, por ley, hoy, en Senegal, la tierra se considera una “propiedad nacional”, con lo cual se pretende parar la especulación de tierras agrícolas que se estaba dando en África.

Jesus Quispe, experto peruano en Seguridad Alimentaria Andina, explicó que la prioridad de todos los niveles de gobierno en Perú es tener niños bien alimentados. “Esta -dijo- es la agenda del gobierno nacional, de los regionales y los locales”. Para quién fue gerente de la Mancomunidad Regional de los Andes, en sus territorios, la calidad de la alimentación pasa por contar con los productos autóctonos. “Nuestra soberanía alimentaria -afirmó- pasa por nuestra seguridad alimentaria territorial”. Así, se mostró partidario de basar la nutrición de los pobladores andinos a partir de la rica diversidad alimentaria de sus tierras.

Un contrapunto interesante a este debate fue la intervención de Ignasi Rodríguez, responsable de relaciones exteriores Ministerio Regional de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural, del Gobierno de Cataluña.  Este afirmó que, en territorios como los europeos, hoy por hoy, era una quimera aspirar a la “soberanía alimentaria”. “Nuestros mercados -afirmó- se proveen de alimentos de diversas latitudes. No aspiramos a auto-abastecernos, pero si a aumentar significativamente la superficie de tierra cultivada, que en las últimas décadas ha disminuido notablemente”. El representante catalán, en este punto, defendió la bondad de los productos con denominación de origen y la garantía que ofrecían estos certificados, homologados por la Unión Europea y reconocidos por todos los consumidores europeos.

Muy diversas fueron las intervenciones que defendieron los productos con denominación de origen, la agricultura orgánica o la necesidad de aproximar campos, mercados y hogares. Víctor Serrano, director del instituto IMIDA, del Gobierno de Murcia, España, explicó, por ejemplo,  que en su región tienen 8 Denominaciones de Origen (con regulación nacional), 4 Indicaciones Geográficas Protegidas (con regulación regional) y una Especialidad Tradicional Garantizada de carácter europeo. Junto a ellas, se trabaja con otros sellos de calidad que, como en el caso de la Agricultura Ecológica, permite diferenciar productos por las técnicas usadas en su producción. Se refirió también a las iniciativas para recuperar las variedades tradicionales que, en los últimos años, han desaparecido de los circuitos comerciales. Entre todas estas intervenciones fue especialmente significativa la de Roberto Carcangiu, cocinero y presidente de la Asociación Profesional de los Cocineros Italianos. Defensor del sentido común en la cocina y autor de diversos libros sobre la cocina regional italiana, se mostró partidario de la cocina de proximidad. 

Ver álbum de fotos de la IV Cumbre aquí

 

 

 

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