Las regiones reclaman en la ONU una gestión territorial de la migración

En el marco del International Migration Review Forum (IMRF) 2026, el evento clave de las Naciones Unidas para evaluar el Pacto Mundial para la Migración, los gobiernos regionales han alzado la voz para exigir un cambio de paradigma. En un momento crítico en el que la ONU revisa sus políticas globales, el prefecto de la Provincia del Azuay (Ecuador), Juan Cristobal Lloret, y el presidente del Departamento de Dagana (Senegal), Ababacar Kalifa Ndao, han presentado un frente unido para defender que la migración no puede gestionarse únicamente desde el nivel nacional.

Durante su intervención en el Foro, el prefecto Lloret fue tajante al señalar que la movilidad humana es una "realidad estructural" que desborda a los estados y afecta directamente a territorios como el Azuay, que ya es de origen, tránsito y destino de migrantes. Citó las cifras récord de 2023, cuando más de 210.000 ecuatorianos salieron del país, pero también el Azuay recibió 22.000 migrantes.  El prefecto subrayó que el nivel regional es donde las personas acceden —o no— a servicios, protección y oportunidades.

Por su parte, Ababacar Kalifa Ndao expuso la realidad de Dagana como una zona de tránsito estratégica en el norte de Senegal. Debido a la porosidad de las fronteras, el Departamento enfrenta desafíos específicos donde la gestión regional es vital para proteger los derechos humanos en cada etapa del trayecto migratorio.

Ambos líderes presentaron modelos concretos de acción que buscan transformar las condiciones que obligan a emigrar. El prefecto Lloret explicó la estrategia del Azuay y detalló el "Pacto Local", que incluye una ordenanza provincial pionera aprobada en 2024 para la protección integral de derechos. Este modelo se basa en centros de atención social rurales denominados "Comunidades por la Vida" y programas para el uso productivo de remesas y retorno digno.

El presidente Ndao presento la apuesta de Dagana. Destacó la transformación de zonas de tránsito en polos de oportunidad mediante la agroecología. El proyecto de la granja pedagógica en Rosso busca generar empleo digno y arraigo para los jóvenes, evitando que el viaje sea la única salida.

La conclusión compartida en este foro de revisión de la ONU es clara: el impacto de las políticas nacionales es insuficiente sin una coordinación efectiva con los gobiernos subnacionales. "No se trata de frenar a las personas, sino de transformar las condiciones que obligan a emigrar", sentenció Lloret.

Bajo el respaldo de ORU Fogar, tanto el Azuay como Dagana han solicitado a la comunidad internacional el fortalecimiento de las capacidades regionales y el acceso a financiamiento directo para los territorios. Que exista un planteamiento similar en dos realidades tan diferentes como la latinoamericana o africana, solo demuestra que la solución a la crisis migratoria global reside en el empoderamiento de los gobiernos locales y regionales, que son el primer punto de contacto y la verdadera esperanza de dignidad para los migrantes.

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