Diversas regiones ingresan en el mercado de los bonos de carbono

En el marco de la COP26 de Glasgow, en octubre de 2021, la provincia argentina de Misiones firmó un acuerdo con Mercuria, que le permitiría realizar proyectos que, al tiempo, debían convertirse en bonos de carbono. Así, con los fondos que aportaría esta empresa suiza se impulsarían, básicamente, programas para evitar la desforestación, evitar la degradación y promover el desarrollo sostenible en la selva de la provincia. Era el primer paso para que Misiones ingresase en el mercado voluntario del carbón.

A partir de esta base, el Ministerio de Cambio Climático de Misiones, el primero existente en América, acordó con la organización internacional VERRA que certificara la medición, con estándares de carbono verificado. Esto debía permitir emitir unidades de carbono, que no se emiten sobre el stock almacenado en el bosque, sino por adicionalidad y reducción. Cabe tener en cuenta, que una tonelada de carbono almacenado tiene un valor actual de 10 dólares en el mercado voluntario y que cada hectárea puede producir 3 toneladas anuales.

En abril de este año 2022 ya se ha producido el primer desembolso a cuenta fideico-miso para la elaboración del plan jurisdiccional REDD + (Reducción de las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación de los bosques). El círculo se cierra cuando la provincia de Misiones monetiza los servicios ambientales, que su selva pres-ta al mundo. Es decir, Misiones va a poder vender bonos, en un mercado voluntario, a quién deba compensar emisiones.

Todo este proceso se inició en enero de 2021 y debe finalizar entre julio y agosto de este 2022, aportando unos ingresos sustanciales a la provincia de Misiones. Se trata, pues, de conseguir recursos no reemborsables por “deforestación evitada”. Y es que el artículo 6 del Acuerdo de París establece un mecanismo, “soluciones basadas en la tecnología”, que permite que las regiones ingreses unos fondos por sus acciones climá-ticas. 

Estos avances, que han merecido el aplauso del Papa Francisco, fueron posibles a par-tir de la creación, en marzo de 2020, del Ministerio del Cambio Climático en Misiones, un hecho considerado histórico debido a que fue el primer lugar en América, en el que un área de cambio climático conseguía el rango de un ministerio. Imitando a Misiones, provincias argentinas de Jujuy, Salta y Tucumán, bajo el amparo de ZICOSUR, iniciaron ya el proceso para entrar en este mercado voluntario de los bonos de carbono.

Patricio Lombardi, el ministro de Misiones que impulsó todas estas iniciativas, hoy es el secretario general de la Coalición para la Equidad en los Mercados de Carbono, una alianza Sur Sur firmada entre países y regiones de África y América Latina.  Patricio Lombardi es muy optimista respecto a las posibilidades de las regiones en la lucha contra el cambio climático. “Los actores subestatales -afirma- pueden contribuir a la gobernanza climática mediante el desarrollo de nuevas políticas y modelos que reduz-can las emisiones y desarrollen la resiliencia”. Apuesta por propagar internacional-mente estas iniciativas. Defiende que las medidas implementadas por las regiones pueden ayudar a los gobiernos nacionales a lograr los objetivos existentes, de manera más rápida y efectiva, al mismo tiempo que generar apoyo político para una acción climática más ambiciosa.

En el año 2007, en una acción absolutamente innovadora, California y Quebec, des-pués de juntó Nueva Escocia, impulsaron la Acción Climática del Oeste (WCI) con la voluntad de crear un mercado de carbono en América del Norte. Estos actores han entrado en el mercado regulado de bonos. La iniciativa que surge de Misiones, más allá de partir de América Latina, se perfila como una iniciativa potente en el mercado voluntario.

 

 

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