En el marco de su última Asamblea General, celebrada el día 2 de julio en la provincia de Azuay, Ecuador, la Organización de Regiones Unidas aprobó su Plan Anual para el ejercicio 2027. En este documento estratégico, la organización situó como prioridad absoluta apoyar y potenciar la redacción de Informes Regionales Voluntarios por parte de todos sus miembros ante la cercanía del fin del periodo de la Agenda 2030.
Para comprender el calado de esta iniciativa, es necesario recordar que el movimiento global de los informes voluntarios nació formalmente en 2018. En aquel año, la ciudad de Nueva York y tres municipios japoneses presentaron los primeros informes pioneros en el Foro Político de Alto Nivel de la ONU. Desde entonces, esta práctica se ha expandido exponencialmente hasta consolidarse como una herramienta fundamental para que regiones y gobiernos intermedios autoevalúen sus políticas.
Los gobiernos regionales gestionan las políticas de proximidad, planifican el territorio y sostienen los servicios esenciales. Por este motivo, contar con un informe voluntario aporta ventajas competitivas tangibles a los territorios. En primer lugar, disponer de un diagnóstico riguroso, cuantificable y alineado con los estándares internacionales facilita el acceso a fondos de cooperación y financiamiento nacional e internacional. Esto permite atraer a inversores que buscan seguridad y transparencia en la gestión regional. Al mismo tiempo, el documento actúa como una potente herramienta de autoevaluación que formaliza y da rigor técnico a las políticas públicas. Todo ello contribuye a posicionar al territorio en los circuitos internacionales de gobernanza.
La experiencia práctica de algunos miembros de ORU Fogar que ya han transitado este camino demuestra que la elaboración de un informe voluntario se convierte en una auténtica palanca de transformación. Un claro ejemplo es Euskadi, que se ha consolidado como el referente internacional más destacado. El País Vasco ha utilizado sus informes para lograr una homologación exterior que sitúa a la región en el mapa de la diplomacia global de la ONU. De este modo, garantiza una total coherencia transversal en la planificación estratégica de sus consejerías y dispone de una herramienta anual de seguimiento y rendición de cuentas ante la ciudadanía.
También la provincia argentina de Córdoba ha empleado la redacción de sus informes de sostenibilidad para estructurar su planificación provincial a mediano plazo. Esta estrategia aporta la previsibilidad y la certidumbre técnica necesarias para atraer inversión productiva y ofrecer seguridad jurídica a los inversores internacionales. Asimismo, estos informes sirven de puente para coordinar los esfuerzos de los municipios cordobeses bajo una estrategia unificada.
En la misma línea, las regiones de Ecuador cuentan con trayectorias muy significativas. Destaca especialmente el Gobierno Provincial de Manabí, que elaboró su Informe Provincial Voluntario con el apoyo del CONGOPE, convirtiéndose en pionero a nivel de provincias en el país. A ello se suman las iniciativas impulsadas por las provincias de Azuay, Pichincha e Imbabura. Todas ellas han encontrado en esta herramienta un mecanismo clave para demostrar capacidad de gestión y autoridad técnica, abrir las puertas a redes de cooperación internacional y reforzar la legitimidad y la transparencia ante sus habitantes.
Conscientes de que este salto cualitativo exige un esfuerzo metodológico y de recopilación de datos considerable, el Secretariado de ORU Fogar apoyará activamente la redacción de estos documentos. Para ello, se apelará a una implicación firme y directa de los equipos técnicos de cada región.
Este trabajo se sustenta en la alianza histórica con ONU-Hábitat, que permitió un apoyo técnico muy consolidado en América Latina. No obstante, la organización mantiene su firme reivindicación de trasladar y replicar este mismo nivel de soporte técnico continuado al continente africano. Esta petición fue reiterada de manera formal por la Secretaría General en la reciente reunión mantenida con la directora ejecutiva de la ONU-Hábitat, Anacláudia Rossbach, en Nueva York, en el marco del Foro Político de Alto Nivel, con el propósito de dar herramientas a las regiones de cara al año 2027.