La IV Cumbre se convierte en un clamor a favor del desarrollo rural

La Cumbre de Regiones celebrada en Temuco, la Araucanía (Chile), se planteó como un espacio en el que aterrizar a nivel regional las conclusiones de Cumbre sobre Sistemas Alimentarios convocada por el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, el 2 de septiembre de 2021. Aquella Cumbre, celebrada en Nueva York, se mostró muy sensible al mundo rural. Hacía mucho tiempo, de hecho, que un evento de la agenda global no prestaba tanta atención a lo rural. ORU Fogar, que siempre ha sido muy sensible al tema, debía recoger el guante enviado por Naciones Unidas.

En su discurso inaugural, ya el presidente de ORU Fogar, Rachid El Abdi, señaló la importancia de este planteamiento. Para el también presidente del Consejo de Rabat Salé Kénitra, en el ámbito rural no sólo se juega el ser o no ser del ODS 2 “Hambre cero”, también el ODS 1 “Erradicar la pobreza”. “La lucha contra la pobreza -afirmó- debe comenzar en las zonas rurales mediante el mejor aprovechamiento de los recursos existentes y también mediante la adopción de técnicas que permitieran lanzar la revolución verde y evitar la muerte de hambre de cientos de millones de personas. Celebramos mucho que Naciones Unidas vuelva de nuevo a girar la mirada hacia el mundo rural porque estamos seguros qué la seguridad alimentaria comienza con la prosperidad rural”.

Los también marroquís Abdelouahed El Ansari, presidente del Consejo Regional de Fès-Meknès y Toufik El Bourch, vicepresidente del Consejo Regional de Tanger-Tétouan-Al Hoceïma, pusieron también el foco en el tema, señalando que “el hambre sólo se puede combatir si se desarrolla el mundo rural”. El presidente de Fès-Mèknes habló de la necesidad de tener bien conectadas las zonas rurales y de montaña. Así, explicó como inciden en el desarrollo de un territorio una buena política de carreteras y de pistas, que conecte todos los enclaves poblados del territorio. El vicepresidente de Tanger-Tétouan-Al Hoceïma afirmó que el desarrollo rural no tiene que ver sólo con políticas agrícolas. “Debemos transitar -dijo- de políticas agrarias a políticas más generales e integrales”.

Todos los interpelados por este tema, tanto de países del sur, como del norte, mostraron una gran preocupación por la emigración de los jóvenes de las zonas rurales hacia las ciudades. Marie Stella Kouassi, responsable de Cooperación de ARDCI, Costa de Marfil, habló del “brain drain” que sufren los territorios rurales. Martín Guillermo, de la Asociación de Regiones Fronterizas Europeas, se expresó en el mismo sentido “las zonas lejanas, peculiarmente las zonas fronterizas, alejan a los jóvenes talentosos”. Por ello defendió la necesidad de generar dinámicas transfronterizas que, en lugar de alejar, atraigan. “Debemos generar espacios amigables para los jóvenes. Para retener esta población no sólo debemos contar con la tecnología. Debemos apostar por el talento existente en el mundo rural”. 

Los ponentes provenientes de Europa mostraron de manera unánime su preocupación por la falta de relevo generacional en el sector agrícola y ganadero. Fue especialmente interesante, en este sentido, la intervención de Arantza Madariaga, directora gerente de la Fundación Vasca para la Seguridad Agroalimentaria. Defendió la necesidad de “dignificar el mundo agrario, mostrando el máximo respeto por quién produce los alimentos”. Y explicó: “El desarrollo del mundo rurales es problemático también en Europa. Acercar mundo urbano y rural, en el sentido de ofrecer la misma calidad de vida, continúa siendo difícil. No queremos un espacio rural que sea sólo residencial. Queremos una ruralidad donde se pueda vivir pero también trabajar. Por todo ello, la agenda rural debe estar permanentemente en la agenda política y también en la presupuestaria”.

La Cumbre trató, asimismo, sobre “Seguridad hídrica, reforestación y agricultura sostenible”. Se constató que el cambio climático, que ahora ya nadie niega, va a comportar un cambio en el sistema de precipitaciones y, seguramente, supondrá también procesos de desertificación. Muchos cultivos, en todas las geografías, se van a ver amenazados. La gestión del agua, se dijo, va reclamar de inversiones como nunca antes había requerido. Salah El Aboudi, vice-presidente de la región Oriental de Marruecos, una región con un porcentaje de territorio desértico, explicó como ya en su región se están haciendo estas inversiones, explicando diversos proyectos de gestión de agua tanto superficial, como subterránea, proyectos de reutilización de aguas, pero también de plantas desaladoras. 

No menos extenso es el trabajo de gestión de agua que están haciendo las regiones peruanas y que fue expuesto por Mary Esther Rosales, directora ejecutiva de ANGR. En Perú, así como en otros territorios latinoamericanos, se habla de “siembra y cosecha del agua”, una política que, a partir de la reforestación y la recuperación de ecosistemas en las alturas andinas, permite mantener los recursos hídricos. María Esther Rosales concluyó su intervención afirmando: “las gotas de lluvia se vuelven agua y el agua se convierte en un mar de oportunidades”.

 

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