Las delegaciones de ORU Fogar presentes en el Foro Político de Alto Nivel (HLPF) de las Naciones Unidas mantuvieron el pasado viernes 10 de julio de 2026 una reunión de trabajo en la sede de la ONU en Nueva York con la directora ejecutiva de ONU-Hábitat, Anacláudia Rossbach.
Durante la reunión, el secretario general de ORU Fogar, Carles Llorens, reiteró los planteamientos de la organización ya conocidos por la agencia, incidiendo en que los problemas de vivienda que hoy concentran la atención de ONU Hábitat tienen su raíz en la falta de desarrollo y equilibrio en el territorio y el ámbito rural. Llorens advirtió sobre la preocupación de la organización ante el éxodo rural, que sigue produciéndose en todo el mundo—con especial incidencia en África— y reclamó que ONU-Hábitat no focalice exclusivamente sus políticas en las grandes urbes, sino que adopte una visión global del territorio.
En este contexto, frente al concepto del "derecho a la ciudad" recogido en la Nueva Agenda Urbana, el secretario general de ORU Fogar contrapuso la estrategia europea del "Derecho a quedarse" impulsada por el comisario europeo Raffaele Fitto, defendiendo que las políticas públicas deben garantizar que las familias puedan construir su futuro en sus regiones de origen.
La directora Anacláudia Rossbach respondió confirmando que ONU-Hábitat tiene plenamente asimilado este planteamiento territorial y cuenta con un mandato en esta dirección, coincidiendo en que la consecución de la Agenda 2030 y de los ODS requiere indispensablemente de una aproximación territorializada.
Tras este prólogo, dos de los líderes regionales presentes: Koki Noriega, gobernador de Ancash y representante de la ANGR de Perú, y Abdoulaye Diakité, presidente de la región de Koulikoro (Malí), presentaron la problemática de sus respectivos territorios,
El gobernador Koki Noriega expuso los problemas que continúa generando el centralismo en Perú y puso como ejemplo el sistema aéreo del país, que reclama que todos los vuelos nacionales sigan pasando por Lima. El gobernador de Ancash puso sobre la mesa también los retos críticos de la gestión de riesgo de desastres derivados de una rápida expansión urbana no planificada en las regiones costeras y montañosas del país, la cual genera una alta vulnerabilidad. Reclamó un mayor respaldo y protagonismo para que los gobiernos regionales puedan liderar la planificación territorial y la formalización de servicios esenciales que mitiguen estos riesgos.
El presidente Abdoulaye Diakité, como una muestra de lo que está sucediendo en Mali, detalló los desafíos específicos de su región, el tercer polo demográfico del país con más de 2,25 millones de habitantes y una población muy joven (casi la mitad menor de 15 años). Explicó la presión ejercida por la proximidad de Bamako, las profundas disparidades territoriales y el impacto de la pobreza rural que impulsa la emigración hacia la capital y el extranjero. Asimismo, señaló cómo la expansión de la minería artesanal del oro y la extracción de arena atraen mano de obra y aceleran una urbanización espontánea, planteando grandes retos ambientales, de seguridad y de gobernanza. Ante esta realidad, subrayó la necesidad de contar con el apoyo de ONU Hábitat para impulsar políticas urbanas territoriales adaptadas, infraestructuras básicas, sistemas de movilidad sostenible y empleo juvenil. Se puso de relieve que todo este se produce en un territorio amenazado por el terrorismo y la guerra.
Tras la exposición, se abrió un diálogo directo entre la directora ejecutiva y los gobernadores sobre el trabajo operativo de ONU Hábitat en sus respectivos países. El encuentro concluyó con el acuerdo de establecer una coordinación mucho más estrecha, ofreciendo la propia directora vías de contacto directo con las oficinas de país de ONU Hábitat.
El secretario general de ORU Fogar finalmente solicitó que se restablezca el apoyo técnico que ONU-Hábitat venía prestando a la redacción de Informes Regionales Voluntarios, un respaldo que ha disminuido en los últimos tiempos.